Señor Redactor 19/03/2018

Los superalimentos están llenos de nutrientes que tienen amplios beneficios para la salud. Aun si solo puedes incluir uno de estos en el plato de tu hijo, harás un bien, y puedes estar iniciando un buen hábito alimenticio que beneficiará a tu hijo por el resto de su vida.

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    Palta / Aguacate

    Los aguacates son la única fruta con grasas monoinsaturadas “buenas” que pueden ayudar a reducir el “mal” colesterol que daña al corazón. El aguacate es también una gran fuente de fibra soluble, la cual ayuda a prevenir el estreñimiento. Además, está lleno de vitamina E, a la cual los científicos le atribuyen la prevención del cáncer.

    Intenta machacar un aguacate con un poco de jugo de limón y yogur, y úsalo en quesadillas o tacos, o bien como un acompañamiento para vegetables crudos.

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    Arándanos (blueberries)

    Los arándanos o moras azules están cargados de vitaminas, minerales y antioxidantes (substancias que a veces retrasan la liberación de químicos dañinos para las células). Los arándanos pueden reducir el colesterol, agudizar la memoria y combatir ciertos tipos de cáncer. Ya sean frescas o congeladas, estas frutitas ofrecen grandes beneficios para la salud.

    “Hago un puré de arándanos y espinacas que luego agrego a tacos, hamburguesas, panqueques, galletas y pasteles de chocolate”, dice Missy Chase Lapine, autora de The Sneaky Chef: Simple Strategies for Hiding Healthy Food in Kids’ Favorite Meals (La chef sigilosa: estrategias sencillas para ocultar alimentos saludables en los alimentos favoritos de los niños). “Los arándanos silvestres, orgánicos y congelados son uno de los alimentos más versátiles y ricos en nutrientes que se pueden disfrazar en los platillos”, dice la autora.

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    Avena

    Estos granos de sabor casi imperceptible previenen subidas y caídas en el nivel del azúcar en la sangre, te mantienen satisfecho por más tiempo y le ayudan a tu cuerpo a deshacerse del mal colesterol.
    “Sirve avena en el desayuno”, dice Chase Lapine. “Las hojuelas a la antigua, no las de cocido rápido, porque ofrecen más fibra y energía de larga duración. Cocínalas en leche, en vez de agua, y aderézalas con arándanos para comenzar muy bien día”.

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    Salmón

    Este pez de agua fría contiene grasas saludables conocidas como omega-3 que pueden reducir el riesgo de padecer enfermedades cardiacas. Estos nutrientes también ayudan a mejorar el estado de ánimo y a prevenir la pérdida de memoria.

    “Haz tus propios deditos de pescado”, recomienda la chef y autora Jennifer Iserloh. “Elige el salmón silvestre para reducir la exposición de tu hijo a substancias tóxicas como los PCB (químicos asociados al desarrollo de cáncer) y el mercurio. Los adultos también disfrutan estas tiritas ligeramente empanizadas”.

    Simplemente toma una libra de filetes de salmón y córtalo en tiras. Mételas en claras de huevo ligeramente batidas, luego en una mezcla de harina de maíz y pan molido con un poco de queso parmesano, sal, pimienta, pimentón, y polvos de ajo y cebolla. Cocínalas a fuego medio en una sartén ligeramente engrasada.

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    Espinaca

    La espinaca es una excelente fuente de hierro, calcio, ácido fólico, y vitaminas A y C, todos necesarios para el desarrollo óseo y cerebral.

    “Este versátil vegetal tiene un sabor suave y se cocina en un abrir y cerrar de ojos”, nota Iserloh. “Agrégalo a las sopas calientes, la salsa de tomate o las quesadillas”.

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    Papas / Camotes (batatas)

    Los camotes están llenos de vitaminas B, C y E, así como de calcio, hierro y potasio. También son ricos en carbohidratos complejos y fibra, los cuales ayudan a la digestión.

    “Los camotes previenen la baja de azúcar en la sangre, gracias a esos carbohidratos complejos”, dice Chase Lapine. “También endulzan las recetas y hacen un buen trabajo reduciendo la acidez del tomate que a tantos niños disgusta en las salsas para pasta”.

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    Yogur

    Rico en calcio y una buena fuente de proteína, el yogur ayuda a fortalecer los huesos y los dientes. También puede ayudar a la digestión y a combatir las malas bacterias intestinales.

    “Compra yogur natural bajo en grasa y agrégale tu propia fruta fresca o congelada”, recomienda Iserloh. “De esa manera evitarás los endulzantes de los yogures con sabor. Es tan cremoso y reconfortante que a la mayoría de los niños les gusta”

Fuente: Babycenter

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