Señor Redactor 10/04/2018

El panorama internacional se encuentra sacudido por fuertes convulsiones. Una guerra comercial se está desatando entre EE.UU. y China con obvias consecuencias para la economía mundial. No es todo, el tono entre Inglaterra y Rusia se encendió. Decenas de diplomáticos rusos han sido expulsados de varios países y Putin ha reciprocado. El tema ya llegó al Consejo de Seguridad en Naciones Unidas. Qué decir de la guerra siria y una nueva etapa de violencia en la frontera palestino-israelí.

En el continente, la política migratoria de la Casa Blanca y la retórica que la acompaña, está provocando enérgicas y comprensibles reacciones como las que recientemente pronunciara el presidente mexicano Peña Nieto ante los anuncios de militarizar la frontera.

Que la migración es un tema de primer nivel hoy en día, nadie lo puede negar. Que se arregle con muros y militares, es otra cosa. Pero desgraciadamente no es el único tema hoy en día, la calidad de la democracia latinoamericana deja mucho que desear. Recientemente por denuncias de corrupción renunció el presidente de Perú y es probable que con ello no se acabe el escándalo, que amenaza a todos los ex presidentes desde que arribó la actual etapa democrática y también a muchos partidos y parlamentarios. Brasil vive uno de los momentos más tensos de su proceso político por la detención del ex presidente Lula.

Llama la atención la ausencia de definiciones asertivas de nuestra parte. Qué decir que para un país con un modelo exportador como lo es Chile, una guerra comercial puede acarrear funestas consecuencias. Nuestras autoridades debieran estar a la cabeza de aquellas iniciativas que busquen impedir o neutralizar al menos esta contienda. Por cierto, no basta con obvias declaraciones sino ponernos con todas nuestras fuerzas a maniobrar diplomáticamente junto a nuestros aliados. Tarea para la Cancillería y para los ministerios económicos.

El continente se prepara para una inminente Cumbre de las Américas en Lima, donde estos y otros temas estarán contextuando el evento.

Por todo ello, llama la atención la ausencia de definiciones asertivas de nuestra parte. Qué decir que para un país con un modelo exportador como lo es Chile, una guerra comercial puede acarrear funestas consecuencias. Nuestras autoridades debieran estar a la cabeza de aquellas iniciativas que busquen impedir o neutralizar al menos esta contienda. Por cierto, no basta con obvias declaraciones sino ponernos con todas nuestras fuerzas a maniobrar diplomáticamente junto a nuestros aliados. Tarea para la Cancillería y para los ministerios económicos.

Asimismo, los agudos desencuentros entre la actual administración estadounidense y buena parte de los países latinoamericanos y caribeños requieren conjugar voluntades y usar la diplomacia a fondo. Migración, drogas, aranceles, son temas, entre otros, que están en la agenda y más que seguro estarán en la próxima Cumbre y en los meses posteriores.

Los desafíos de nuestra diplomacia son mucho más que los debates en La Haya, donde por lo demás viviremos por varios meses una etapa de deliberación interna de la Corte. Precisamente en ayudar a resolver los problemas multilaterales, y en la cooperación que podemos desarrollar con otros países, es donde Chile puede construir y potenciar su capital diplomático, tal como lo ha venido haciendo en los últimos años. Compartiendo aquella visión respecto de cuál es la mejor forma de inserción de un país, deberíamos decir que a nosotros nos conviene “que haya más Chile en el mundo, y más mundo en Chile”. La actual coyuntura global y regional es propicia para ello.

Nuestra diplomacia requiere enfrentar la complejidad de los nuevos procesos. Nuestra política exterior no se agota en el debate con Bolivia, por más que para las autoridades paceñas pareciera que su diplomacia se concentra en querellarse con Chile. Los problemas de la región y el necesario diálogo con EE.UU. no pueden quedar subyugados a la presencia del presidente de Venezuela en Lima.

Articulo Original El Mostrador

Deja un comentario.

Tu dirección de correo electrónico no será visible. Los campos obligatorios están marcados con *