Estos proyectos estudiantiles buscan mejorar las condiciones de trabajo de las parteras en los Altos de Chiapas, México

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Casa Intzin. Image Cortesía de Tecnológico de Monterrey

Hacer arquitectura social no debería ser un diferenciador de nuestra práctica. La excepción es ridícula en un país como el nuestro, donde la asimetría y la desigualdad social son la constante. Sin embargo, nada más oportuno resulta el hecho de contribuir, atajando esos grandes surcos existentes entre la realidad y el espíritu de nuestra labor desde las aulas, con el entusiasmo honesto de los estudiantes de la carrera de Arquitectura.

Este propósito de colaborar desde la academia y no el de lucrar con la necesidad, patentando las soluciones que son obvias en las comunidades, obligó a la renuncia de la promoción de autorías y sobre todo dejar de lado el ego arquitectónico con la claridad de saber que había más qué aprender de la vida de estas comunidades que imponerles a ellas una forma de vida al cobijo del “design”.

Esta fue la semilla que el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, campus Santa Fe decidió cultivar en sus estudiantes y con ese espíritu sumar a la causa de la Fundación Mesoamérica Profunda A.C. para mejorar las condiciones de vida y de trabajo de las parteras en los Altos de Chiapas.

Sin condescendencia ni imposiciones disciplinares, la materia de Proyectos comunitarios y sus alumnos, enfocaron sus esfuerzos en lograr un acercamiento a esta realidad en tres etapas:

Casa Intzin. Image Cortesía de Tecnológico de Monterrey Casa Intzin. Image Cortesía de Tecnológico de Monterrey

La primera de ellas fue de investigación, análisis de casos y trayectorias destacadas en este ámbito, estrategias y visiones de trabajo comunitario. Con ello se generó un conocimiento básico con el cual, cada alumno desarrolló un proyecto piloto, es decir, una propuesta de aproximación como ensayo previo.

El segundo paso, semanas más tarde, tuvo lugar cuando la fundación informó al cuerpo académico de las dos comunidades con las que trabajaría el grupo en el municipio de Tenejapa, Chiapas. Entonces, se realizó un viaje a cada sitio para conocer en persona las condiciones, necesidades y particularidades de cada locación y de cada partera con proyecto (maqueta) en mano. La confrontación entre lo propuesto en el proyecto piloto y la realidad amplió el panorama, comprobó la hipótesis planteada: la arquitectura no basta.

Casa Jo Tik. Image Cortesía de Tecnológico de Monterrey Casa Jo Tik. Image Cortesía de Tecnológico de Monterrey

Para la tercera etapa los alumnos regresaron al aula con temas por afinar, situaciones que responder y elementos que proyectar organizados en equipos de tres personas. En la recta final se encargarían de preparar sus propuestas para ser presentadas a las parteras, quienes al cierre del ciclo académico en el mes de mayo, visitaron la Ciudad de México y las instalaciones del Tecnológico de Monterrey, campus Santa Fe para seleccionar, cada una, el proyecto a construirse, su nueva casa.

Este ejercicio de presentación y selección, nuevamente remarcó la idea de la colaboración colectiva, dejó claro que no se trataba de una competencia o un concurso de arquitectura. Las parteras María Intzin y María López, conocieron la forma en que los estudiantes habían traducido sus necesidades, contemplando que la nueva casa funcionara, no como un objeto de autor añadido y fuera de contexto, sino como una pieza que contribuyera al conjunto de las instalaciones existentes, a su cotidianidad y a las actividades de sus familias.

Casa Jo Tik. Image Cortesía de Tecnológico de Monterrey Casa Jo Tik. Image Cortesía de Tecnológico de Monterrey

La selección fue hecha. En ese momento, cada partera conoció el proyecto que será construido para ella: la primera de las casas en este verano y la segunda, hacia el invierno de este año, 2017.

La resonancia social sigue marcando gestos de colectividad: ambos proyectos serán construidos por voluntarios de diversas carreras de la institución y no sólo por sus estudiantes de arquitectura. A la par, esta iniciativa desarrollada entre febrero y mayo por alumnos de sexto semestre, es el inicio de un proyecto a mediano plazo en el que el Tecnológico sumará a esta causa con toda su plataforma y andamiaje académico. El espíritu de contribución pretende dejar en claro que, si bien es cierto que en este país hacen falta arquitectos talentosos, se requiere aún más de ciudadanos de primera línea.

Los proyectos seleccionados fueron los siguientes:

Casa Intzin. Image Cortesía de Tecnológico de Monterrey Casa Intzin. Image Cortesía de Tecnológico de Monterrey

CASA INTZIN

Proyecto arquitectónico: Pablo Ruiz / Carlos Iván Espejel / Francisco Fragoso

Habitante: María Intzin Girón

Ubicación: Comunidad Shishintonil, municipio de Tenejapa, Chiapas

Año de proyecto: 2017

Área: 27 m2

Materia: Proyectos IV. Edificios comunitarios

Asesores: Marcos Betanzos Correa y Juan Pablo Rodríguez Méndez, Tecnológico de Monterrey, campus Santa Fe

Colaboración: Fundación Mesoamérica Profunda, A.C.

Casa Jo Tik. Image Cortesía de Tecnológico de Monterrey Casa Jo Tik. Image Cortesía de Tecnológico de Monterrey

CASA JO TIK

Proyecto arquitectónico: Joaquín Alfonso Fábrega / Alan Fernando Saucedo

Habitante: María López Girón

Ubicación: Municipio de Tenejapa, Chiapas

Año de proyecto: 2017

Área: 27 m2

Materia: Proyectos IV. Edificios comunitarios

Asesores: Marcos Betanzos Correa y Juan Pablo Rodríguez Méndez, Tecnológico de Monterrey, campus Santa Fe

Colaboración: Fundación Mesoamérica Profunda, A.C.

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