Gazpacho de remolacha y albahaca

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Sin lugar a dudas, el verano es para mi sopas frías y gazpachos. Creo que ya lo dije hace unos días cuando publiqué la receta de la sopa de melón. Así que lo siento si me vuelvo a repetir 🙂

Esta receta de hoy, apenas tiene secretos, pues en realidad es igual que hacer un gazpacho, pero con una remolacha cruda añadida y un buen toque de albahaca (si no tienes a mano, no le pongas, que quedará deliciosa igual) en ese caso decora con unas hojas de tomillo por encima y ya verás que delicia.

Bendita remolacha y benditas aromáticas. Yo no se vivir sin ellas.

Y es que como sabemos, la remolacha tiene el don, de teñirlo todo lo que toca del color de la pasión. Y a mi, cualquier plato que la incluya, se me hace irresistible y tentador, me conquista por la vista. Es como una varita mágica de alegría. De hecho, estos días de agosto, en los que ando inmersa en la escritura y creación de mi libro de recetas, que por cierto, verá ¡por fin! la luz el año que viene, estoy teniendo serios problemas para no colocarla en demasiadas recetas. Y es que… ¡que fotogenia! todo me parece infinitamente más bonito, teñido de su color.

Y lo mismo las aromáticas. Son las reinas de mi jardín, mis niñas mimadas. Gracias a ellas cualquier plato, por sencillo que sea, se convierte en una fiesta de aroma y sabor. Lo mejor de todo es que son muy agradecidas, todos podemos tener alguna en casa. El tomillo, la albahaca, la menta, el romero, todas son muy fáciles de cultivar, incluso en maceta.

Si no tienes ninguna, empieza por un tomillo, o alguna que sepas que se da bien en tu zona, riégala, y ya verás que por poquito que la cuides, cuánto te da de vuelta.

Y poder ir a tu maceta o jardín y recoger unas hojas para decorar, por ejemplo, un simple gazpacho como el de hoy, es un gran regalo, que hará que cada plato sepa, literalmente y en todos los sentidos mejor.

En fin, me estoy arriesgando a parecer un poco exagerada, pero créeme. Lo vivo así.

Para mi, cada comida, es una fiesta.

Te dejo con cuatro anotaciones del gazpacho, y seguido, con la receta.

La remolacha, además de darle el toque mágico de color, hace que este gazpacho sea especialmente depurativo de la sangre y del hígado. Es una sopa muy antioxidante, rica en carotenos, hierro y vitamina C, además gracias al aceite de oliva, el licopeno presente en los tomates es fácilmente asimilable.

Otro gran cambio versus los gazpachos tradicionales es reemplazar el vinagre tradicional por vinagre de manzana sin filtrar. El vinagre de manzana sin filtrar es un fermento vivo que alimenta a las bacterias buenas de nuestros intestinos, además, a diferencia de otros vinagres, éste es alcalinizante. Junto con el limón este es otro gran un must en mi cocina.

Como verás este gazpacho, a diferencia del tradicional, no lleva pan. Eso hace que si no queremos que se nos “separe”, tengamos que añadir un poquito más de aceite de oliva. Yo te dejo una cantidad aproximada en la receta, pero compruébalo tu también al batirlo, pues aunque de sabor no molesta, es cierto que la “sopa” queda muy fea si una vez servida en el plato se “separa” la parte más líquida de la fibrosa.

GAZPACHO DE REMOLACHA Y ALBAHACA

Cantidad: unas 4 personas
Tiempo: 10 minutos
Utensilios: batidora

Ingredientes

800 g de tomate maduro
200 ml agua
1 remolacha mediana
1 pimiento rojo
1/2 pepino pelado
1 diente de ajo
un buen puñado de hojas de albahaca
1/4 T de aceite de oliva (o algo más)
1 C de vinagre de manzana sin filtrar
sal al gusto
hojas de albahaca o alguna otra hierba aromática fresca para decorar

Preparación

1. Pela la remolacha y pon junto con el resto de ingredientes en la batidora. Tritura hasta conseguir un gazpacho sin tropezones. Añade la cantidad de aceite que te pida el gazpacho para que al servir en el plato no se separe (quizás llegas hasta 1/3 de taza). Ajusta de vinagre y sal a tu gusto.

2. Guarda en la nevera hasta que lo sirvas. Decora con un poco de tomillo fresco o albahaca, pimienta negra recién molida y un chorrito de aceite de oliva.

Si lo vas a hacer justo antes de servir, reduce un poco de agua y añade unos 3 o 4 cubitos de hielo para que esté bien frío.

Articulo Original

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