Grandes Estaciones

0
46

Primavera

La primavera es una ebullición de nueva vida, pero también una carrera por sacar provecho de oportunidades efímeras. A medida que el sol se eleva, las plantas vuelven a llenarse de color y las crías de algunos animales se apuran a crecer y encontrar su lugar en el mundo. Después de una larga hibernación, los osos pardos salen de sus cuevas a buscar comida; en México, los bosques de Sierra Madre están llenos de mariposas Monarca que, cuando su cuerpo llega a 13 grados Celsius, despiertan en un espectáculo único para buscar una planta crucial para su reproducción; y los días más largos activan las hormonas sexuales de las aves, que cantan más fuerte y realizan increíbles rituales para atraer pareja. Desde osos hasta nutrias y cuatíes, los mayores deben enseñar a sus crías herramientas básicas para la supervivencia. En regiones como el pantanal brasileño y en Namaqualand, África, termina la temporada de sequía y con la lluvia llega una gran transformación. Las flores se elevan para recibir luz solar y atraer a insectos polinizadores, y manadas de animales realizan increíbles cruzadas migratorias. Algunos de los viajes que sigue este episodio son el del narval, cetáceo que cubre más de 900 kilómetros desde el Ártico para encontrar aguas más seguras, y el de los caribús, que cada año cubren más de 4.800 kilómetros buscando pastizales frescos.

Verano

Durante el verano, la abundancia es gloriosa, pero los días largos y el calor presentan sus dificultades, y la competencia por el botín puede empujar a los animales a sus límites. En esta época la naturaleza explota de vida, y cada especie se apura para conseguir su banquete. Cuanto más sol reciben las flores, más néctar producen, y las abejas aprovechan para producir miel… que animales como los osos buscan para almacenar calorías. Con la nutritiva variedad de flores disponible, las picas crean grandes reservas de tallos para pasar los meses en los que sus cuevas estarán bajo la nieve; mientras los lémures de cola anillada se dan una panzada de dulces cigarras; y pequeños reptiles aprovechan la abundancia de moscas. En Mozambique, es hora de otro espectáculo de mariposas, que salen del bosque para encontrar pareja en un colorido ritual. Para las cabras de montaña de Israel, en cambio, esta época de apareamiento es mucho más violenta. En la Isla de Navidad, cuando la humedad aumenta los cangrejos rojos realizan una increíble migración a la costa para desovar, considerada como una de las grandes maravillas naturales del mundo. Mientras tanto, las hormigas plateadas del Sahara, las únicas peludas, están equipadas para soportar las altas temperaturas del desierto y aprovecharse de presas fáciles… pero solo por diez minutos.

Otoño

El otoño es la fiebre del oro de la naturaleza: el momento de tomar lo que cada especie pueda antes de que las bajas temperaturas las obliguen a permanecer escondidas o quietas para mantener su temperatura corporal, o bien a emprender viajes persiguiendo mejor clima. Es el momento de que algunos animales tengan su rito de iniciación. En Escocia, las crías del arao común deben realizar un impresionante salto desde un acantilado de más de 120 metros de altura (en el que sus madres han estado incubando los huevos hasta su nacimiento) hasta su verdadero hogar, el océano. Es riesgoso, especialmente para los pequeños que todavía no saben volar. En un río de Alaska, un grupo de osos pardos comen tantos peces que casi no pueden moverse, pero su quietud es el momento perfecto para que una joven madre aproveche a pescar, después de un verano amamantando a sus cachorros. En Canadá, las ardillas están aprovechando las bellotas que caen de los árboles junto a las hojas, y llevándolas a sus madrigueras: pueden cargar hasta seis unidades en su boca para hacer los viajes más efectivos. Lo que logren almacenar les servirá como sustento durante la temporada fría… si es que sus vecinos no les roban el botín. Usando solo sus dientes, los castores son capaces de tirar abajo grandes árboles para almacenar ramas como alimento para el invierno, cuando los canales que usan para moverse estarán congelados.

Invierno

A medida que baja la luz y la temperatura, la tierra entra en un período de animación suspendida. Así como los humanos sacan su ropa invernal, la perdiz nival, una de las aves más fuertes del Reino Unido, pasa de un color grisáceo a un blanco total a medida que desarrolla el plumaje que le permitirá superar las temperaturas de -30 grados Celsius de las montañas de Escocia; mientras los bisones se mantienen cómodos con su enorme cuerpo cubierto de hasta 2.000 pelos por centímetro cuadrado. En Finlandia, la nieve es tan pesada que puede deformar a los árboles, pero en los túneles formados por los roedores, las temperaturas se mantienen agradables. La actividad volcánica de Japón genera, incluso en invierno, aguas termales que los macacos japoneses aprovechan como una especie de spa. Y en Antártica, con temperaturas que pueden llegar hasta -94 grados Celsius, los pingüinos emperadores machos cuidan del único huevo que han puesto sus parejas gracias a un ingenioso trabajo en equipo que les permite disminuir hasta la mitad la pérdida de calor de sus cuerpos. Al menos tienen a las luces de la aurora austral como entretenimiento. Mientras algunos animales ‘patinan’ para movilizarse, otros desarrollan técnicas para encontrar o limpiar comida: entre ellas los increíbles ‘clavados’ en la nieve del zorro rojo.

Articulo Original

Dejar una respuesta