Señor Redactor 13/03/2018

El universo de las criptomonedas está dando un vuelco. Pasaron del underground, de ser un mecanismo de intercambio en sitios concretos, a utilizarse en negocios físicos e incluso a servir como moneda en entornos gubernamentales (Petro). Sin embargo, sus implicancias económicas y políticas aún son parte de una discusión incipiente, que admite visiones encontradas y criterios en diferentes direcciones.

Tal ha sido el boom mediático, que varios estados ya comienzan a mencionar de forma explícita el uso de las criptodivisas, ya no como una anécdota de Internet, sino como un medio que debe ser regulado. En Chile, por ejemplo, el SII chileno se manifestó hace unas semanas, mencionando que las criptomonedas serán catalogadas como activos y deberán tributar como tal.

En esto, aún hay temas pendientes, como hasta qué punto llegará la regulación, qué pasará con las transacciones en los exchanges, o la forma de identificar las utilidades de una empresa en caso de que las percibiesen mediante criptomonedas. Sobre este y otros temas, conversamos con Felipe Venegas Vilensky, santiaguino de 35 años, miembro de Bitcoin Chile y experto en trading (especuladores) de criptomonedas.

Felipe conoció el mundo de las criptomoneda hace alrededor de cinco años, cuando decidió invertir por primera vez en bitcoin. Aunque estudio ingeniería mecánica automotriz, dice que la profesión no es fundamental para subirse al carro. Se define como entusiasta de la criptografía, las redes de anonimato, y políticamente considera que no se puede entender la libertad sin igualdad (y viceversa).

FayerWayer: ¿Por qué consideras relevante el intercambio económico en base a redes de anonimato?

Felipe Venegas: Estamos en un mundo globalizado y si tienes a alguien que viva en el extranjero y quieres hacer un traspaso de fondos, es difícil que suceda sin que coman un montón de industrias entremedio. Por eso, como esto es peer to peer, sacamos a instituciones y gobiernos de por medio. En todo caso, aquí los que están llorando son los bancos, no los gobiernos. A las instituciones financieras se les acabó el tiempo. Bitcoin y estas redes han sido importantes para potenciar la privacidad; lamentablemente se hizo conocido por Silk Road, pero los alcances de las blockchain son muchísimos.

FW: En principio se ven dos aristas: los activos que fluctúan y las implicancias legales de las criptodivisas. En el primer caso, ¿Qué consejo le darías a alguien que quiera invertir en criptomonedas?

FV: Que identifique si quiere comprar a corto o largo plazo. Depende del portafolio que uno tenga (dinero). Si uno tiene un portafolio grande para invertir, como están en empresas, puedes ir a exchanges y comprar directamente las criptomonedas que quieras. En caso contrario, si no se tiene ese portafolio, se puede optar por apoyar a alguna startup mediante ICOs. Por ahí se puede ganar dinero (no es a corto plazo).

El rubro de las ICOs se les llama whitepapers a la presentación del proyecto. No siempre es 100% real, por eso hay que ver quienes hay detrás, las personas naturales. Tienes que leer y estudiar, siempre. La confianza es muy importante. La típica frase de “in god we trust”, la hemos invertido a “in cripto we trust”. Lo que hace blockchain es ayudarnos a saltar muchos intermediarios que hoy día no son necesarios.

FW: Aquí entramos en la segunda arista, que tiene relación con las implicancias legales. El SII anunció que las criptomonedas también deberían pagar impuestos como activos valorizables. ¿Qué te parece esa regulación?

FV: Me parece espectacular. Sin embargo, también hay desconocimiento y el gobierno no siempre sabe lo que hay en una wallet ni cómo funciona. Alguien podría decir que tiene 20 millones en bitcoins, pero nadie va a saber si es real o no. Eso solo lo sé yo. Entonces la pregunta es: ¿cómo el gobierno va a poder hacer algo ahí? Se podría implementar algo más seguro y regulado, porque la economía va para allá.

FW: Claro, aunque se han desarrollado softwares para hacer tracking (Bitfury) e incluso uno deposita datos personales en los exchanges. ¿Crees, por ejemplo, que el flujo de transacciones que se hagan en los exchanges debiesen estar normados de alguna forma?

FV: Las criptomonedas podrían estar en exchanges internacionales, y ahí hay diferentes jurisdicciones; lo importante es adecuarse a las normativas de cada uno. No podemos cerrar los ojos a eso. Hay cosas que como país debemos evaluar, porque es como si alguien me dijera “cuantos correos electrónicos tienes”. Tú me puedes decir dos, pero también pueden ser un millón. En todo caso, hay que regularlas, porque, o si no, creo que también se puede hacer mal uso. El gobierno debería regular, pero también hay instituciones financieras que no debiesen existir.

FW: En un caso de que las empresas depositasen o percibiesen utilidades en criptomonedas, hay consenso en que esas utilidades se tienen que declarar. Sin embargo, ¿crees que es más fácil evadir impuestos mediante criptomonedas?

FV: Por supuesto que sí. Al no estar regulado de forma mundial, si alguien le quiere dar mal uso a una transacción, lo puede hacer. Hay que regularlo, en todo aspecto, y tenemos que aprovechar que el gobierno está poniendo foco en esto. Es importante pagar impuestos. Si las personas evaden impuestos, un país no puede surgir; lamentablemente nos vamos a déficit.

FW: ¿De que forma el Estado pudiese captar de mejor forma la tributación que se obtengan en base a criptomonedas, considerando que esto es exponencial?

FV: Depende de dónde tengas los bienes. Por cada país se debería regular, en el caso de los exchanges que generen transacciones. Como está todo en la cadena de bloques, todo eso se puede hacer. Si bien son informaciones confidenciales, podría generarse un contrato por diferencia con el Exchange, donde se tengan que informar los saltos que tenga el usuario o lo que fuese. Se puede hacer.

FW: En materia filosófica, no siempre se habla de los movimientos detrás de las criptomonedas, como el criptoanarquismo. ¿Qué te parece esa tendencia?

FV: Conozco gente tira para abajo las criptomonedas, porque solo conocen la moneda, y no entienden que detrás está el blockchain, que tiene muchísimas implicancias. Pero, en esto también se pueden hacer malos usos, para financiar malas prácticas. Por eso, tenemos que ensamblarlo a alguna cadena de bloques a la que nos podamos adaptar. Esto no puede existir sin que como país regulemos su uso.

FW: También tenemos el ejemplo de Petro, una criptomoneda estatal; un proyecto con énfasis distintito a bitcoin. ¿Cómo ves ese proyecto?

FV: Es un caso especial, porque si bien están aprovechando el petróleo, está difícil por la credibilidad que tiene le país como organización. La idea no me parece mala. Sin embargo, el país no tiene demasiada buena fama. La idea es espectacular, pero lo que no me gusta es el país.

FW: Y si lo trasladamos a un país con un sistema económico contrario, como Japón ¿Cómo verías una criptomoneda estatal?

FV: Interesante. Sin ir más lejos, el futuro va para allá. Puede ser una buena opción. Esto no es blanco o negro, hay muchos matices.

FW: Actualmente has depositado confianza en el proyecto WePower, donde has aportado a la ICO. ¿Qué viste en esta iniciativa?

FV: Es una plataforma que va muy bien encaminada. Le veo muchas posibilidades, porque será como el próximo Uber de la energía renovable. La tecnología está basada en la red ethereum, donde emiten tokens. Potenciará algo que para mí es esencial, que es incentivar el uso de la energía renovable mediante blockchain. Lo tengo muy considerado porque es una plataforma que podría hacer mucho ruido acá. En su sitio hay un whitepaper y amplia información para revisar.

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