¿Inteligencia? o… ¿Inteligencias?

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Por Dr. Franco Lotito C. – www.aurigaservicios.cl
Académico e Investigador (UACh)

“A un ser humano no se le puede enseñar nada, sólo se le puede ayudar a que lo descubra por sí mismo” (Galileo Galilei).

A través de esta frase expresada por el astrónomo, ingeniero, matemático y físico italiano del siglo XVI, quiero invitar al lector a “descubrir” por sí mismo las maravillas y sorpresas que nos depara el cerebro cuando tocamos el tema de la inteligencia humana. Sin embargo, la primera pregunta que debería surgir en nuestra zona pre-frontal –donde reside la mente consciente o zona ejecutiva del cerebro–, es… ¿de cuál de todas las inteligencias estamos hablando? De ahí, naturalmente, el título de este artículo, por cuanto, hoy sabemos, gracias a los estudios e investigaciones de los doctores Peter Salovey, Howard Gardner y Daniel Goleman, psicólogos cognitivos, que existe más de un tipo de inteligencia.

Señalemos de partida, que a la “inteligencia” a secas se la ha definido de distintas formas. Una de las definiciones entregadas por el Dr. Daniel Stern la describe como aquella “capacidad que tienen los seres humanos para resolver problemas y encontrar soluciones”. Otra definición describe a la inteligencia como aquella “facultad de la mente que permite aprender, entender, razonar y formarse una idea de la realidad con el fin de tomar decisiones”. No obstante que estas dos definiciones se complementan, ambas resultan ser insuficientes para entender la verdadera dimensión que adquiere este escurridizo concepto cuando traemos a colación otro complejo concepto como el de las emociones. De aquí surge, justamente, un nuevo concepto compuesto y aún más complejo: la Inteligencia Emocional (I.E.).

Para decidir si una persona tiene –o no tiene– I.E., dicha persona debe responder afirmativamente a cinco condiciones:

1. ¿Se conoce a sí mismo? Esto implica saber cuáles son –objetivamente– sus fortalezas y debilidades, hasta dónde llegan sus capacidades, habilidades y conocimiento).

  1. ¿Tiene capacidad de autocontrol? Es decir, ¿la persona es capaz de mantener un buen control sobre sus impulsos en condiciones de estrés y de exigencia, o, por el contrario, se embarca en una espiral de ira, rabia y descontrol?
  2. ¿Posee automotivación? La persona debe ser capaz de realizar esfuerzos de motu proprio, es decir, por propia voluntad y mantener dichos esfuerzos por períodos prolongados, sin desfallecer, rendirse o perder la motivación por alcanzar logros de nivel superior.

4. ¿Es capaz de ser empático? La empatía es aquella capacidad a través de la cual se intenta comprender a la otra persona que se nos acerca, escucharla de manera activa, generar un ambiente de confianza y ayudarla a encontrar una solución al problema que lo condujo hacia nosotros.

5. ¿Muestra capacidad de relacionarse de manera apropiada con los demás? Esta habilidad corresponde a la capacidad para interactuar correctamente con las personas que nos rodean y saber trabajar en equipo de manera armoniosa y colaborativa con ellas.

Ahora bien, para desarrollar la Inteligencia Emocional, las personas deben tener, de partida, dos tipos de inteligencia: (a) la Inteligencia Intrapersonal y (b) la Inteligencia Interpersonal. De estos dos tipos de inteligencia hablaremos más adelante.

Comencemos entonces, a explorar la variedad de inteligencias o “Inteligencias Múltiples” que pueden estar presentes (o ausentes) en los seres humanos, y cuál de ellas lo caracteriza y define a usted como individuo:

  1. Inteligencia Lingüística o Inteligencia Verbal: corresponde a la sensibilidad a los sonidos, los significados y las funciones de las palabras. Las personas que poseen este tipo de inteligencia piensan en palabras. Les gusta mucho leer, escribir, contar cuentos, resolver puzles, etc. Destacan en lectura, escritura, narración de historias, memorización de fechas y eventos. Aprenden mejor leyendo y viendo palabras, hablando, escribiendo, discutiendo y debatiendo.
  2. Inteligencia Lógico-matemática: Corresponde a la capacidad para descifrar esquemas numéricos o lógicos. A estas personas les agradan los números y piensan usando la reflexión y la lógica. Les gusta hacer cálculos, cuestionar y analizar. Estas personas se destacan en matemáticas, cálculos, razonamiento lógico y resolución de problemas. Aprenden mejor usando pautas y esquemas, relacionando cosas, clasificando objetos, trabajando con elementos abstractos.
  3. Inteligencia Espacial: los individuos con esta capacidad perciben con precisión el mundo visual y espacial. Tienden a pensar en imágenes y dibujos, mostrando habilidad para efectuar transformaciones en las percepciones iniciales que hayan realizado. Les gusta mucho dibujar, diseñar, construir, crear, soñar despiertos, mirar dibujos, colorear. Estas personas se destacan haciendo gráficos, mapas, diseños arquitectónicos, elementos mecánicos, imaginando cosas en su mente. Aprenden mejor trabajando con dibujos y colores, usando su ojo mental y visualizando cosas, dibujando y haciendo esquemas.
  4. Inteligencia Corporal Kinestésica (o Cinestésica): los sujetos con esta capacidad demuestran habilidad para controlar los movimientos del cuerpo y manejar objetos con destreza. Estos individuos piensan a través de sensaciones somáticas o corporales. Les gusta mucho correr, bailar, usar el lenguaje corporal, tener dominio y control sobre su cuerpo. Estas personas se destacan en actividades gimnásticas, atletismo, danza, arte dramático, trabajos manuales, uso de herramientas. Aprenden mejor moviéndose, procesando sensaciones corporales, ejercitando el dominio de su corporalidad.
  5. Inteligencia Musical: corresponde a la habilidad para apreciar ritmo, tono y timbre de las formas musicales. Estas personas piensan a través de ritmos, música y melodías. Les gusta cantar, tararear, tocar instrumentos, escuchar música. Destacan en el reconocimiento de sonidos, recordar melodías, ritmos y cantos. Aprenden mejor escuchando o interpretando música y melodías, usando el ritmo.
  6. Inteligencia Naturalista: esta habilidad está relacionada con la sensibilidad hacia la naturaleza y una gran facilidad para interactuar con animales de distintas especies. Estas personas muestran una gran habilidad para entender las repercusiones que sufre el medio ambiente debido a las malas prácticas de los seres humanos. Destacan en todo lo relativo a identificar plantas, animales, insectos y la naturaleza en general, etc. Quienes poseen esta habilidad son sujetos muy observadores, amantes de la exploración y experimentación con su entorno natural. Son grandes exploradores de la vegetación, bosques, selvas, geografía, animales, minerales, etc.
  7. Inteligencia Interpersonal: apunta al reconocimiento de las emociones ajenas. Estas personas piensan y aprenden preguntando. Les gusta mucho tener amigos, hablar con la gente, juntarse e interactuar con las personas. Se destacan entendiendo a la gente, liderando, organizando actividades, comunicándose con otros, resolviendo conflictos. Aprenden mejor compartiendo, entrevistando personas, comparando, relacionando, colaborando con otros.
  8. Inteligencia Intrapersonal: implica el (auto)reconocimiento de las propias emociones. Estos sujetos reflexionan y piensan muy íntimamente acerca de sí mismos. Les gusta trabajar más bien aislados, seguir sus propios intereses, reflexionar sobre las cosas. Destacan entendiéndose a sí mismos, reconociendo sus puntos débiles y fuertes, estableciendo objetivos que desean alcanzar. Aprenden mejor trabajando solos, haciendo proyectos a su propio ritmo, teniendo espacio personal, reflexionando acerca de sus emociones y sentimientos. (Estas dos inteligencias –la intra y la interpersonal– cuando se complementan, dan origen a la llamada Inteligencia Emocional, señalada más arriba).
  9. Inteligencia Existencial o Trascendente: el Dr. Gardner la define como aquella capacidad para verse o situarse a sí mismo frente al cosmos y frente a la vida, buscando reflexionar acerca de ciertos rasgos existenciales de la condición humana, tales como el significado último de la vida y la muerte, cuál es el destino final del mundo físico y psicológico, qué sucede con experiencias profundas, como por ejemplo, el sentimiento de amor por otra persona, o su opuesto, el odio hacia el otro, o el hecho de quedarse absorto ante la visión de una obra de arte.

Como muy bien habrá podido observar el lector, el horizonte en relación con la inteligencia se ha abierto y se ha expandido ante nosotros de una manera extraordinaria, por cuanto, nos hemos dado cuenta que existen diversas formas de ser inteligentes. Y aún cuando una persona pudiera tener las nueve formas de inteligencia, algunas de ellas, por cierto, estarán más desarrolladas que otras. Hoy en día, ya no resulta realista –ni factible– pensar sólo en una o dos dimensiones de la inteligencia. Es por lo mismo, que cuando hablemos de Inteligencias Múltiples, tendremos que ser más inclusivos y con una perspectiva holística, y ver a la inteligencia como aquella capacidad para resolver conflictos y problemas varios, ser capaces de entender a mi contraparte (sea ésta, mi pareja, mi hijo, mi subordinado, mi colega, etc.), de trabajar y colaborar con los otros, de crear valor y obtener resultados que sean más valiosos para una o más culturas, por cuanto, en función del proceso de globalización que vive la humanidad, es preciso tener además, habilidades interculturales y que traspasen fronteras.

Lo anterior implica que la inteligencia asociada tradicionalmente al Coeficiente Intelectual (o C.I. propio del hemisferio izquierdo) deberá ahora asociarse con la Inteligencia Emocional (o I.E. propia del hemisferio derecho), es decir, aquél lugar donde residen la creatividad, las emociones, la capacidad de relacionar elementos extraños, el descubrimiento de nuevas ideas y nuevos significados, entre otras cosas.

Sólo entonces habremos logrado el verdadero salto cuántico que nos distinguirá como verdaderos representantes de la raza humana.

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