Señor Redactor 20/03/2018

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Por Pablo Varas, escritor.

No hay conocimiento ni información que permita poder hacer una comparación entre los actuales niveles tan elevados de corrupción que han tocado a casi todos los gobiernos latinoamericanos. Un largo listado de nombres que instalados en el poder o presidenciables que aspiran a llegar a la alta esferas caen embrujados bajo el fino aroma de los dólares, que no son pocos.

Es toda una leyenda como si se tratara de un viejo mago Odebrecht que salió un día de su casa y sabiendo que también los presidentes al igual que los militares/parlamentarios tienen su precio, no tan elevados como los parlamentarios, estos son más baratos, los fue comprando en silencio. Todos los vendidos son férreos sostenedores del neoliberalismo, agitadores en busca de emprendedores, jugadores al fideicomiso con cartas marcadas.

El mago Odebrecht comenzó a regalar millones de dólares. Los llevaba en maletas, bolsos, hacía transacciones de bancos, los presidentes viajaban a los paraísos fiscales sin recibir invitaciones presidenciales, finalmente nadie conoce si en esas islas de la felicidad, a la que también viaja Sebastián Piñera existe congreso, o museo, o festival de la canción, en realidad eso no tiene valor alguno, es el dinero el que manda, es ese el perfume que adoran algunos elegidos presidentes y también aspirantes, con foto fiscal incluida.

Todos se rindieron, se entregaron en cuerpo y su pequeña y diminuta alma al amo dueño del azufre, al que pone las condiciones y obligaciones, el que habla fuerte y dice lo que hay que hacer, el que está la cartera de tanta autoridades. A Odebrecht era imposible negarse, los regalos con forma de billete son verdaderamente apasionantes, y fue por esa razón que le entregaron todo, contratos para que les construyera caminos, edificios, hospitales, casa presidenciales de veraneos, todo era posible si Odebrecht lo decía, más poder de convicción y fuerza que la misma biblia.

En algunas semana más se darán cita en Perú, el país de Arguedas y Tupac una serie de mandatarios/presidentes/ventrílocuos que se encuentran bajo sospecha de haber sido tocados por la maleta mágica del mayor comprador de políticos que recuerde la historia de este continente. Se juntan los corruptos para hablar de sus éxitos económicos, de sus batallas contra la miseria y vender el humo de la llega pronta al desarrollo.

En Perú, país donde los últimos cinco presidentes se encuentran procesados por haber faltado a su juramento y haberse entregado tan fácil como si de una antigua amiga del actual director de carabineros se tratara. Leopoldo Toledo, escondido en los Estados Unidos con su maleta con algo parecido a veinte millones de dólares, Humala y familia tan ladrones como si del mejor gato de campo se tratara. Fujimori/Montesinos, dos de los más corruptos y asesinos personajes que recuerde la reciente historia peruana. Nadie quiere mostrar las fotos que se sacaron con Fujimori o con Leopoldo Toledo o con Hollanta Humala, esas de tantas portadas de las primeras damas, todos prontuariados por ladrones.

Recordaremos que en las prisiones de Lurigancho y El Frontón, Alberto Fujimori ordenó al ejército para que provocara una masacre de presos políticos, donde todos fueron asesinados son tener la más mínima posibilidad de defenderse. Los militares dejaron un reguero de combatientes asesinados a los que les dispararon hasta que se cansaron. Esta criminal incursión duró las horas que ellos consideraron suficientes para dejar contento a Fujimori y recibir los aplausos por sus victorias contra la población indefensa. Todos los países del continente recuerdan sus diferentes épocas de masacres obreras.

Será el anfitrión PPK, un extraño personaje al que ayudó la izquierda peruana para vencer a la hija de Fujimori y quien en agradecimiento lo libera de la cárcel, algo más precaria que Puntapeuco, en un acuerdo y suma de votos parlamentarios más nauseabundos que se tenga razón.

Michel Temer de Brasil, el país que se debate entre las balas y la corrupción generalizada, con un presidente afirmado en una baja popularidad, un territorio militarizado a bala pasada, con más que evidentes síntomas abandono de funciones en todo sentido. Furibundo admirador de Piñera y Macri, neoliberal a ultranza, precario en el uso de la palabra que con mucho esfuerzo alcanza a hilvanar una frase completa con algún sentido.

No queda duda que entre tantos esperpentos presidenciables se redactará una declaración en la que se condene todo lo que sea contrario a los intereses de los grandes grupos económicos. Todos defenderán la libertad del legítimo derecho a entregarse al capital foráneo, y se olvidarán de los peruanos, dominicanos, bolivianos y haitianos que sobreviven de un mercado informal, hacinados, a los que el gobierno de Piñera los acusa de ser los responsables del lento avance que tiene el urgente desarrollo económico de Chile.

Piñera y sus ministros dicen que Chile seguirá siendo atrasado mientras siga recibiendo a más pobres, lo que no dicen es que la pobreza y la miseria la genera y provoca justamente el sistema que ellos defienden.

Ni Perú ni Brasil, ni Paraguay son hijos del caído Muro de Berlín, así que razones deberán ir a buscarlas a cualquier esquina a menos que los descontentos se enteren que llegar a los parlamentos es sencillamente un paso hacia otros mayores.

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