Sopa inolvidable de tomate y lenteja roja

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Como todo en la vida, cada estación de año tiene su propia belleza y, aunque yo reconozco que soy más de meses cálidos, es cierto que los meses fríos tienen una magia especial de la que también disfruto mucho. Por ejemplo, la luz que proyecta el sol estando tan bajo, o el calor que se siente cuando éste se filtra a través de los cristales de las ventanas, o ver los campos verdes, verdísimos, y los árboles pelados con cuatro hojas en tonos rojizos en sus ramas esperando, inevitablemente, caer, junto al resto de sus hermanas, al suelo. O disfrutar de las playas en su estado más salvaje, llenas de algas, olas, sin gente y sin pisadas, o los momentos de sofá y manta. O esas mañanas perezosas bajo edredones súper mullidos…

Y cómo no, las sopas, porque ya sabéis cuánto las adoro. Las sopas son como el cálido abrazo que todos necesitamos de vez en cuando y que se recibe desde dentro tan acogedor. Además de que son la mejor de las cenas, como ya os he contado tantísimas veces, éstas son pura nutrición y fácil digerirlas, que es lo que nuestro organismo requiere para sentirse feliz y poder hacer sus funciones detox por las noches (aka el mejor ayuno del mundo).

Así que en esta ocasión os traigo una sopa de tomate realmente nutritiva, medicinal y, creedme, también irresistible. De hecho, es una versión de una que ya tengo en mi ebook de sopas de invierno, pero en esta ocasión retocada para que sea más ligera y más detox.

Y junto a ella quiero aprovechar para hablaros también del agua filtrada BRITA. Pues para hacer esta sopa y como hábito esencial en invierno, lo ideal es que nos preparemos nuestro propio caldo casero.

Prepararnos nuestro propio caldo es un hábito que no cuesta nada y nos da alas para luego prepararnos cenas súper rápidas y depurativas en invierno. Yo normalmente hago unos 3 litros a la semana, y para ello, aunque en esta receta os dejo la opción de hacerlo con ciertas verduras, la realidad es que yo lo preparo con restos de todos los vegetales que voy a cocinar en mi día de Batch cooking, de esta forma aprovechamos todos los restos de las verduras que normalmente se irían a la basura (puntas de zanahoria, cáscaras y semillas de calabaza, tallos de puerro, capas de cebolla, sobrantes de apio..) y que hervidas en agua con sal, nos dan el caldo más rico del mundo.

Tal y como os he comentado en varias ocasiones, ¿qué mejor para hacer este caldo que utilizar agua filtrada? NADA.

Y para ello, las jarras BRITA son realmente ideales. Con ellas podemos, muy fácilmente, mejorar notablemente la calidad de nuestro agua, pues retiran restos de cal, cloro y otras sustancias que alteran la calidad y el sabor del agua. Además de que nos ahorran de comprar tanta agua y por consiguiente plásticos, con lo que generamos un impacto positivo en nuestra salud y en nuestro planeta. ¡Por no hablar de la cantidad de peso que nos quitamos de cargar! cosa para nada irrelevante, si vives como yo en un 5º sin ascensor 🙂 así como el ahorro que supone, pues con cada cartucho esta jarra nos da para filtrar 100 L de agua.

Es decir, con el uso de agua filtrada BRITA:

– Reducimos tóxicos del agua de grifo y mejoramos notablemente su sabor, de forma que la podemos utilizar tanto para beber como para cocinar (o regar nuestras plantas aromáticas)

– Evitamos cargar peso

– Ahorramos

– Reducimos plásticos

Y bueno, regresando a esta sopa de hoy, que ya os he dicho que está deliciosa, pero no sólo eso. Debido a los ingredientes que lleva, que al ser de origen vegetal e incluso medicinales (como el jengibre y la cúrcuma), se convierte en un aliado perfecto para favorecer las funciones de nuestro sistema inmunológico y, por lo tanto, cuidar de nuestra salud en los meses de invierno, y cómo no, para recibir ese cálido abrazo interno del que os hablaba al inicio del post.

Espero que la hagáis, porque os puedo asegurar que os va a gustar MUCHO. No dejéis de contarme que os ha parecido ¿si?

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SOPA INOLVIDABLE DE TOMATE Y LENTEJA ROJA CON ESPECIAS Y LIMA KAFIR

Cantidad: 4 personas
Tiempo: 40 minutos
Utensilios: —

Ingredientes

500 g tomates en conserva (en temporada utilizar naturales)
1 T de lenteja roja
4 T caldo casero
5 dientes de ajo
1 cebolla blanca mediana
1 C de comino
1 c de semillas de cilantro molidas
½ c de canela
un trozo de jengibre fresco
un trozo de cúrcuma fresca
3 hojas de kafir o 1 vaina de lemon grass (citronella)
sal de Himalaya o marina de calidad
2 c de azúcar de coco (o panela o mascobado)
2 C de aceite de coco u oliva

extra: albahaca o cilantro

Caldo

1 L de agua filtrada BRITA
2-3 zanahorias
3 dientes ajo
1 cebolla
1 rama de apio
un poco de perejil
2 tomates o chirivías
sal

Preparación

1. Antes de hacer esta receta, prepara un caldo con los ingredientes que indico en la receta o mejor aún, con cualquier despojo de verduras que tengas. Para este caldo, lo ideal es que lo tengas hecho con anterioridad (de hecho ahora en invierno yo suelo hacer unos 3 L de caldo a la semana y los tengo siempre en la nevera para poder hacer cremas rápidamente) y también que lo hagas con agua filtrada BRITA, pues tal y como explico en el texto, de esta forma nos aseguramos un agua de mucha calidad.

2. En el momento de hacer la sopa, pica la cebolla, el ajo, el jengibre y la cúrcuma.

3. Pon una olla a calentar con el aceite, añade primero la cebolla y un poco de sal, remueve de vez den cuando para que no se queme y cuando se haya blanqueado añade el resto de ingredientes picados y las especias. Mezcla bien y saltea un minuto más.

4. Añade ahora el tomate, las lentejas, las hojas de Kafir y el caldo. Ajusta la sal. Remueve, tapa la olla y deja cocinando unos 20-25 minutos o hasta que las lentejas estén tiernas.

5. Sirve con unas hierbas frescas por encima.

*Nota: si para hacer esta sopa vas a utilizar tomate fresco, puedes ponerlos enteros en el mismo paso que indico añadir los de conserva. Lo único que tendrás que tener en cuenta es que tendrás que ir retirando las pieles que se vayan soltando a medida que se cocinan.

*Las hojas de lima Kafir (aka el laurel asiático con aroma irresistible como a lima limón) se encuentran en tiendas orientales, normalmente las venden congeladas, esta es una compra que se hace una vez y se guarda en el congelador todo el tiempo que quieras. Os lo recomiendo mucho. Son deliciosas y la verdad, el ingrediente aromático estrella en esta sopa.

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